ESTIMULACIÓN COGNITIVA A TRAVÉS DEL JUEGO

El juego es una de las mejores herramientas que tenemos para ejercitar nuestras capacidades cognitivas de una manera ociosa,  divertida y amena.

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A través de él potenciamos el sentimiento de bienestar, nuestras habilidades comunicativas, disminuimos el sentimiento de soledad y el riesgo de enfermar o caer en una depresión.

Y estos son solo algunos de los beneficios que nos puede aportar.

Los beneficios de los que hablaremos son los cognitivos.

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Cuando participamos en un juego, estamos ejercitando nuestras habilidades cognitivas que se activarán según las exigencias de éste.

En la mayoría de juegos la atención, concentración, memoria, lenguaje, cálculo, etc. se activan y son las que nos permiten desarrollarlo.

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La simple comprensión de las normas de cada juego ya implica un trabajo cognitivo muy completo.

Algunos ejemplos de juegos de mesa donde se trabajan las habilidades cognitivas son: scrabble, tabú, ajedrez, damas, parchís, dominó, cartas, etc.

Hoy os propondremos un juego de cartas sencillo y divertido donde el cálculo es el principal protagonista pero no el único.

NOMBRE DEL JUEGO: “EL 15”

MATERIAL: CARTAS NUMERADAS DEL 1 AL 8

PARTICIPANTES: HASTA 10 JUGADORES

OBJETIVO DEL JUEGO: CONSEGUIR EL MÁXIMO NÚMERO DE PUNTOS (15) SIN PASARSE

DESARROLLO:

Se reparten 2 cartas iniciales a cada jugador. Si a alguno le salen 2 cartas con un 8, se le vuelven a repartir 2 cartas.

Una vez los jugadores tienen las 2 cartas, cada uno debe sumar la cantidad que suman entre sí. Es decir, si tiene un 6 y un 3, suman 9.

A partir de aquí cada jugador toma la decisión de seguir jugando (pidiendo cartas hasta que decida plantarse o se pase) o plantarse.

Cuando todos han tomado la decisión de plantarse o se han pasado, se hace recuento anotando solo las puntuaciones de aquellos que no se han pasado o que han logrado hacer los 15 puntos.

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Se pueden hacer 10 rondas y para darle más emoción, las rondas nº 5 y nº 10 puntúan doble.

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Es decir, si alguien consigue hacer 13 puntos en una de esas 2 rondas se le contabilizarán 26 puntos.

Y hasta aquí nuestra propuesta de juego… ¡Que lo disfrutéis! Y a la frase “lo importante no es ganar, sino participar” añadimos que si nuestra mente participa, nuestra mente gana!

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Artículo escrito por nuestro colaborador Sergi Martínez de @El baúl de mi abuelo más información en www.elbauldemiabuelo.com

¡¡ADIÓS A DISCUTIR EN NAVIDAD!!

Y me estoy callando, y me estoy callando y…¡exploto!. Y así comienza la tradicional discusión familiar de navidades, para muchas familias.

Y es que a pesar de ser fechas muy importantes a nivel familiar y de amistad, conllevan ciertas responsabilidades, preparativos y compromisos que no todos adquirimos de la misma manera.

Todas las personas formamos parte de un sistema (en este caso nuestra familia o amigos). Cuando uno o varios  de los miembros  no hacen lo que se espera de ellos en cierta situación, todo el grupo se resiente y empiezan los conflictos.

Veamos está conversación de veinte miembros de WhatsApp:

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En este pequeño texto, ocurren cosas muy típicas y muy difíciles de gestionar si se quiere evitar un conflicto: “

Hay negación de responsabilidad (“que lo prepare mamá”), faltas de compromiso por parte de la mayoría de los miembros (silencios y falta de feedback), generalizaciones (los usos de “siempre”, “nunca”, “todo”, “nada”…) estas palabras son muy perjudiciales e imprecisas no solo a nivel de comunicación, sino también de autoestima. Hay exigencias (“Vamos todos a un restaurante y lo pagamos”). Adivinación del pensamiento(“Eso no le hace sentir bien a ella, así que no”). Consejos moralistas (“Trabaja que es lo que deberías hacer (…)”).También en el texto hay justificaciones, y los enigmáticos, imprecisos e inapropiados: “Tú lo que deberías…”; críticas, juicios y silencios incómodos. En fín, un cóctel indigesto para la comida o cena de navidades.

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COSAS A EVITAR PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN:

  • Momentos inapropiados.
  • Los usos de palabras extremistas: Todo, nada, siempre, nunca…
  • Generalizaciones excesivas: “Yo soy la única que tiene cabeza en esta familia”.
  • Magnificación/Minimización:
    • “Es que esta familia siempre está en paro y toda la vida la vamos a tener que pagar las cosas”.
    • “El bizcocho lo más probable es que no les guste porque no es muy grande”.
  • Enunciados “Debería”: “Debería cocinar mámá”; “deberías trabajar más”.
  • Etiquetación: “Lo que eres es una vaga”; “eres una egoísta”.
  • Sarcasmo: “ Si les tenemos que pagar todos los años, mejor me pago un viaje a las Bahamas”.
  • Justificaciones: “Puff…¡Imposible!. Si me lo hubieses dicho antes…”.
  • Juicios moralistas: “Con esa actitud, seguro que eres un padre nefasto.” (Mezcla temas, y además no tiene fundamentación).
  • Evitar hablar del tema: El resto de miembros en nuestra conversación.
  • No escuchar
  • Reproches y mensajes “Tú”:”Tú lo que eres es un irresponsable”.
  • Quejas: Atribuir al otro las causas de nuestro estado de ánimo. “Me tienes harto”; “Tenemos que pagar todos las consecuencias”.

LENGUAJE 1. ECreciendo

Cuando echamos la culpa al otro, lo habitual es que el otro se ponga a la defensiva y, o contraataque, o  se sienta herido en su amor propio.  La descalificación, la crítica, los mensajes dobles o incongruentes, los sarcasmos no facilitan una comunicación efectiva. Pero en cambio si cambiamos el lenguaje, podemos cambiar el escenario de la discusión y por tanto el resultado.

Veamos el mismo grupo de Navidad, con otro lenguaje:conversación navidad

El resultado es completamente distinto. ¿Verdad?

CAMBIANDO EL LENGUAJE

  • Escuchar: La escucha es efectiva cuando hemos entendido lo que el otro nos quiere decir y cuando el otro se da cuenta de que ha sido así.
    • En el lenguaje oral: mirar a la cara, a los ojos, es importante para establecer una buena comunicación.
    • En el escrito(tipo WhatsApp): contestar de alguna forma, con frases cortas, emoticonos…
  • Ser muy específico en la narración de los hechos: No es lo mismo: “ya quedaremos para ayudar” que “El 25 de diciembre quedamos a las 12.00 de la mañana para ir preparando la comida”. La segunda no da lugar a errores en la comunicación.
  • Utilizar “yo” y “nosotros” en vez de “tú”. Cuando hablo desde el yo, no hago daño a nadie, no juzgo, ni crítico, solo expreso como me siento yo: Por ejemplo: “Tú eres un egoísta que siempre cargas tú trabajo a los demás” a “No me siento bien, si asumo toda la responsabilidad y no es compartida por igual”.
  • Expresar nuestras necesidades de una manera efectiva. Si no decimos lo que necesitamos, las personas no pueden adivinar lo que nos pasa por dentro. Se trata de decir “ necesito…” que no es lo mismo que decir “necesito que tú…”. No es lo mismo decir “ yo necesito comprensión” a “necesito que tú cambies”. En la primera frase iniciamos un diálogo de apertura y en la segunda la cerramos.
  • Peticiones y no exigencias: Cuando le preguntas a una persona algo , cuya contestación puede ser si o no. Hay que asumir las dos respuestas. De lo contrario no estamos pidiendo sino exigiendo.  Las peticiones deben ser acordes al momento actual, concretas, en lenguaje positivo y factibles.

Y con estos pequeños trucos nos despedimos. RECORDAD: Los conflictos bien gestionados son una fuente de aprendizaje.  Y aprovechamos para daros las gracias por este casi año con vosotros y desearos a todos FELICES FIESTAS.

Por Nuria Carpeño. Cofundadora de eCreciendo.