EL MOVIMIENTO SOY YO…..Y LO QUE HAGO DE MI VIDA CON ESTO.

EL MOVIMIENTO SOY YO…..Y LO QUE HAGO DE MI VIDA CON ESTO.

Baila la vida, danza la mente, siente tu cuerpo.
EL Movimiento, sea cual sea la edad y condición física, está en nosotros, nuestro cuerpo cuenta nuestra historia, la pasada y la presente, guardando memorias para contar la futura.
¿Le prestamos la suficiente atención?
El movimiento es un proceso por el cual nos conectamos con nosotros mismos, con nuestras necesidades, nuestros deseos o anhelos.

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Es un proceso que nos trae al presente, que nos otorga la serenidad de disfrutar el momento que AHORA estamos viviendo.
En función de nuestra edad vamos a ir apreciando y necesitando distintas cosas para nuestro cuerpo, pero las ganas de vivir y disfrutar de la vida no han variado.
El movimiento sana, el cuerpo habla; Dolores, insomnio, fatiga, ansiedad…y cada uno con su particularidad; el cuerpo nos pide que le atendamos, sin excusas o limitaciones.
Escuchémosle y démosle aquello que nos pide, vamos a cuidarnos cuidándole.

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Hay diferentes recursos para movernos, distintos tipos de baile, la práctica de yoga, danzar simplemente con tu cuerpo… y por supuesto la música como parte fundamental.
La práctica de un movimiento integrativo, de actividades físicas, que forme parte de nuestra vida cotidiana ha sido y es una de las mejores herramientas para la salud y su prevención, ayudando al buen funcionamiento del organismo, contribuyendo a estar sanos tanto físicamente como mental y emocionalmente, fortaleciendo el organismo, aportando disfrute, confianza, autoestima, reduciendo el estrés, ejercitando la memoria. Evitando el sedentarismo, los pensamientos que desbordan, liberando la tensión, regalándonos un descanso y un sentirnos más vivos.
Dentro de la danza o la práctica de yoga nos encontramos con ejercicios que nos mantienen en cuerpo y mente despiertos, es importante que estén adaptados a la necesidad, ritmo y anatomía de cada persona, respetándonos desde dentro hacia fuera.
La práctica de yoga, cada postura, su respiración, su quietud abrirá nuevas posibilidades a nuestro cuerpo y mente.

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Ejercicios como pararte y respirar profundo y ponerte aquella música que te gusta y dejarte envolver por ella, tu cuerpo pronto se moverá. Has de seguirle. Y si viene un pensamiento ponle a bailar. Seguir y aprender unos pasos en clase de baile; la pauta es no pensar, solo estar.
Párate y visualízate, ¿te gusta lo que ves? Hazlo…Muévete.
No hay barrera de edad para moverse. El cuerpo no teme al miedo, es la mente.

El movimiento eres tú y lo que haces de tu vida con esto.

Artículo escrito por Maika López (profesora de yoga infantil y de familia)

¿Dieta? Si. Pero sin tópicos.

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Se acerca el calorcito y hay que lucir palmito. Sí, palmito. Y es que esto de sentirnos guapos no tiene edad. Y claro, que si una amiga me dice; que si mi vecina me cuenta… Y vamos que si no llega a ser por los programas de Chicote (jejeje) y por el descubrimiento de estos falsos mitos, mi dieta acabaría sin duda siendo como el ‘Rosario de la Aurora’:

 

  1. ¿Beber agua en ayunas adelgaza?eve-1071355__180

Ni hablar, el agua no adelgaza.
Pero es interesante tomarse un vasito para evitar el estreñimiento y la aparición de cálculos renales.

 

  1. ¿La estevia, es la solución a todos mis males con el dulce?

Es un edulcorante con un poder de endulzamiento 200 veces mayor que el azúcar tradicional y sin aporte de calorías. Pero…según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, no habría que tomar más de 4 mg por día y por kg de peso corporal.

  1. ¿Legumbres? No gracias. Engordan mucho.

Pues no, va a ser que no, las legumbres no engordan mucho, pero sí los ingredientes que acompañan a ciertos guisos de legumbres tradicionales españoles: morcilla, chorizo, tocino…legumes-665788__180Por tanto son un buen acompañamiento y muy necesario para una dieta equilibrada, inclusive de adelgazamiento, poniéndolas en ensaladas por poner algún ejemplo.

  1. No ceno y así adelgazo.

Saltarse comidas lo que produce es el efecto contrario, ayuda a engordar. Cuando hacemos entre cuatro y seis comidas al día, estamos quemando con cada digestión y lo que conseguimos es que se distribuyan mejor las calorías necesarias.

El desayuno debe contribuir con el 25% de las calorías diarias, la comida con el 35% y la cena con el 25%. El resto entre la media mañana y la merienda.

  1. ¿Pan integral? Sí claro, engorda menos.

roll-852040__180Los alimentos integrales no tienen menos calorías, lo que sucede es que al contener más fibra, se digiere más lentamente y estamos más saciados durante más tiempo.

Amigos, hasta aquí los cinco tópicos de hoy, os iremos mostrando más en
próximos post.
Para adelgazar os aconsejamos acudir a un nutricionista pero si no podéis por pelillas, os damos unos consejillos y os aconsejamos seguir a nuestros dos colaboradores nutricionistas con los que podéis contactar a través de nuestro blog.

Nuestros consejos (que no tópicos) son:

  • barbeque-1238552_960_720Dar prioridad a los alimentos magros, a las grasas no saturadas y a los hidratos de carbono complejos.
  • Equilibrar las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas a lo largo del día. Dando preferencia a la ingesta de hidratos antes de las cuatro de la tarde.
  • Comer variado y con platos coloridos. Una vez por semana come pasta o arroz y otro día resérvalo para tomar legumbres. Aprovéchate de las posibilidades de cocinar con huevo (recomendado 3 por semana). Un truco es decorar los platos y usarlos de pequeño tamaño.

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  • Cocinar de forma sencilla. Utiliza plancha y horno. Evita salsas y fritos. Sazona usando especias…dan sabor sin calorías.
  • No picar entre horas. Si te entran ganas de pocitear ve a la cocina y bebe un vaso de agua que te sacia sin aporte calórico alguno y a la vez te depura.
  • Beber agua. Unos 8 vasos al día o lo que es lo mismo 2 litros diarios.
  • Y mover “palmito”. Hacer ejercicio de forma regular y o caminar al menos 30 minutos diarios.foods-805435_960_720

Y recordad… ¡no hay dietas mágicas! Hay constancia, información y buenos hábitos con los que @envejecer creciendo .

Escrito por Nuria Carpeño García y Lourdes Viana.

Cofundadoras de EnvejecerCreciendo.

 

 

ESTIMULACIÓN COGNITIVA A TRAVÉS DEL JUEGO

El juego es una de las mejores herramientas que tenemos para ejercitar nuestras capacidades cognitivas de una manera ociosa,  divertida y amena.

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A través de él potenciamos el sentimiento de bienestar, nuestras habilidades comunicativas, disminuimos el sentimiento de soledad y el riesgo de enfermar o caer en una depresión.

Y estos son solo algunos de los beneficios que nos puede aportar.

Los beneficios de los que hablaremos son los cognitivos.

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Cuando participamos en un juego, estamos ejercitando nuestras habilidades cognitivas que se activarán según las exigencias de éste.

En la mayoría de juegos la atención, concentración, memoria, lenguaje, cálculo, etc. se activan y son las que nos permiten desarrollarlo.

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La simple comprensión de las normas de cada juego ya implica un trabajo cognitivo muy completo.

Algunos ejemplos de juegos de mesa donde se trabajan las habilidades cognitivas son: scrabble, tabú, ajedrez, damas, parchís, dominó, cartas, etc.

Hoy os propondremos un juego de cartas sencillo y divertido donde el cálculo es el principal protagonista pero no el único.

NOMBRE DEL JUEGO: “EL 15”

MATERIAL: CARTAS NUMERADAS DEL 1 AL 8

PARTICIPANTES: HASTA 10 JUGADORES

OBJETIVO DEL JUEGO: CONSEGUIR EL MÁXIMO NÚMERO DE PUNTOS (15) SIN PASARSE

DESARROLLO:

Se reparten 2 cartas iniciales a cada jugador. Si a alguno le salen 2 cartas con un 8, se le vuelven a repartir 2 cartas.

Una vez los jugadores tienen las 2 cartas, cada uno debe sumar la cantidad que suman entre sí. Es decir, si tiene un 6 y un 3, suman 9.

A partir de aquí cada jugador toma la decisión de seguir jugando (pidiendo cartas hasta que decida plantarse o se pase) o plantarse.

Cuando todos han tomado la decisión de plantarse o se han pasado, se hace recuento anotando solo las puntuaciones de aquellos que no se han pasado o que han logrado hacer los 15 puntos.

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Se pueden hacer 10 rondas y para darle más emoción, las rondas nº 5 y nº 10 puntúan doble.

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Es decir, si alguien consigue hacer 13 puntos en una de esas 2 rondas se le contabilizarán 26 puntos.

Y hasta aquí nuestra propuesta de juego… ¡Que lo disfrutéis! Y a la frase “lo importante no es ganar, sino participar” añadimos que si nuestra mente participa, nuestra mente gana!

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Artículo escrito por nuestro colaborador Sergi Martínez de @El baúl de mi abuelo más información en www.elbauldemiabuelo.com

Insomnio – Ansiedad – Estrés –Depresión… El círculo vicioso

Insomnio – Ansiedad – Estrés –Depresión… El círculo vicioso

El otoño ya está aquí, y tenemos por delante una temporada excelente, para seguir con una alimentación que nos ayude a evitar o corregir los trastornos del título de este artículo.

No detallaré los síntomas, ya que son de todos conocidos, aunque os recuerdo que el otoño es propenso para que aparezcan la tristeza, falta de ánimo y de energía.

Estos trastornos generan un círculo vicioso, el insomnio puede provocar ansiedad y la ansiedad provoca insomnio. La ansiedad y el insomnio provocan estrés y viceversa. Y la depresión, se desencadena por no poder gestionar adecuadamente lo anterior.

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Mis compañeros, desde envejecer creciendo, os han ido “recetando” pautas orientadas al “Bienestar Emocional” que os recomiendo leáis atentamente y las tengáis cerquita.

 

Me dejaré de rodeos e iré al grano…. ¡Hablando de grano….! Cereales, legumbres, frutos secos y nuestras amigas frutas y verduras nos ayudarán en esta estación.

Para elevar las dosis de dopamina y serotonina, que son neurotransmisores fundamentales en la salud mental, atención, hambre, función cognitiva, y problemas de sueño, tenemos el MAGNESIO.

El magnesio lo podemos encontrar en: Salvado de Avena, trigo y arroz. Cilantro, cebollino, hierbabuena, chocolate negro (sin azúcar), semillas de lino y sésamo, nueces de Brasil, pipas, almendras, anacardos, melaza y soja entre otros alimentos.

Os podéis acercar a un buen herbolario que os suministren magnesio en casos carenciales y seguid una dieta sana y equilibrada.

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El magnesio mejora el humor, sueño, conocimiento y deja atrás el cansancio, además tranquiliza la mente.

 

Hasta aquí hemos controlado muchos síntomas, para rematar a nuestro mal estado de ánimo y bloquear la ansiedad, os propongo enriquecer la dieta con vitaminas del grupo A,B, C, E, K, ácido fólico, potasio, selenio, zinc, hierro.

Los alimentos que contienen estas vitaminas y minerales son:

  • Judías (blancas, pintas, negras): alto contenido en fibra, vitaminas B12, B6, A, C, Zinc, potasio, hierro.
  • Lentejas: Altos niveles de hierro y ácido fólico.
  • Garbanzos: Vitamina A, B6, C, E, K, calcio, fósforo, potasio, zinc, magnesio, hierro y sodio.

Además las legumbres tienen un índice glucémico bajo y ayudan a que las personas con diabetes de tipo 2 controlen el azúcar en sangre.

  • Fresas: Ayudan en la producción de endorfinas y regulan el estado de ánimo gracias a la vitamina C y potasio que contienen.
  • Cerezas: Actúan como una aspirina natural. Tiene propiedades anti infamatorias. Alivia el mal humor, el estrés y la ansiedad. Son antioxidantes y desintoxicantes.
  • Piña: estimula la producción de serotonina, calma la ansiedad, agitación nerviosa y es relajante para conciliar el sueño. Ideal para consumirla antes de dormir.
  • Espinacas: Altos niveles de ácido fólico, aumenta los niveles de serotonina, equilibra el humor y nos mantiene Fuertes,
  • Avena: Combate el cansancio, estrés y controla los altibajos de energía.
  • Nueces: Ricas en vitaminas del grupo B y selenio, que influye en el ánimo de forma positiva.

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Os podría recomendar tisanas para ayudar a relajaros, eliminar la ansiedad y mejorar el ánimo ya que los efectos de las plantas son activos y aunque son productos naturales, NO SON INOCUOS. Si alguno de vosotros está bajo tratamiento farmacológico con antidepresivos, tranquilizantes o hipnóticos es preferible que lo consultéis directamente con vuestro médico.

Artículo escrito por Magda Manso colaboradora de Envejecer Creciendo.

¿CÓMO ESTÁS?

Esta publicación va dirigida a todas aquellas personas que visitan con frecuencia a un familiar, amigo, etc. que están en una residencia de ancianos o bien ingresados en un hospital por larga duración y quieran obtener una conversación diferente a las vividas anteriormente.

Normalmente, estas situaciones, debido al entorno en el que se producen (mismo lugar, mismas caras, mismos horarios, mismas rutinas, etc.) suelen convertirse en monótonas hasta el punto de parecer estar viviendo continuamente en el día de la marmota.

Para ello os vamos a dar 10 alternativas a  la simple pregunta: – ¿Cómo estás?

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Con ello, conseguiremos una conversación diferente, amena, ágil, imaginativa, donde trabajaremos también los recuerdos y hasta quién sabe, incluso hasta puede ser divertida.

  • ¿Con quién de esta residencia, hospital, etc. te irías de viaje?
  • ¿Con quién no?
  • Si pudieras irte ahora mismo de viaje, ¿a dónde te gustaría ir?
  • Si esto fuera un restaurante de lujo y yo un camarero, ¿qué me pedirías hoy para comer?
  • Como siempre dices que te falla la memoria, a ver si eres capaz de recordar ¿quién te besó por primera vez?
  • ¿Qué famoso te hubiera gustado ser si pudieras elegir nacer famoso?
  • Si pudieras decirle 4 cosas bien dichas a un personaje famoso que no te cae bien (político, cantante, futbolista, etc.), ¿a quién y qué le dirías exactamente?
  • ¿Qué animal te hubiera gustado ser si hubieras nacido animal?
  • Si hubieras podido elegir un trabajo, ¿cuál hubiera sido tu trabajo?
  • Si este bastón (cualquier objeto) fuera mágico y tuvieras el poder de cambiar solo una cosa de este mundo, ¿qué cambiarías?

Escrito por Sergi Martínez

El baúl de mi abuelo

http://www.elbauldemiabuelo.com

¿CUÁNTOS ABUELOS TRANSEXUALES CONOCES?

La primera vez que oí hablar de residencias para personas LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) fue en un curso de Empresa. No os voy a negar que mi cara fue un poema. En ese momento yo no conocía a la persona que planteaba el plan de negocio, pero me pareció un homófobo de cuidado. ¡Nada más lejos de la realidad! Nuestro amigo Pepe había pensado en este colectivo mucho más de lo que hasta entonces yo era capaz de entender.

En marzo de 2002 por primera vez una representante de una asociación de transexuales de Almería había solicitado a la Junta de Andalucía la posibilidad de crear residencias LGTB. La respuesta por parte de la Junta fue calificar dicha petición de «barbaridad». ¿Os suena la reacción, no…?

¿Cuántos ancianos transexuales conoces? Buff… ¿complicado, eh?

Y es que es bastante difícil determinarlo. El tema está tan condenado al ostracismo por la sociedad que sabemos muy poco sobre su problemática.

Durante los periodos de la guerra civil y la posguerra, aparte de tacharlos de locos, desvíados, pervertidos y un sinfín de cosas más que argumentaban en varias leyes (1970-79 por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social; la Ley de Vagos y Maleantes (1954) y el artículo 431 del Código Penal que castigaba el Escándalo Público), les detuvieron, les humillaron, les torturaron y en muchos casos el grueso de la población ni siquiera se enteró de que este colectivo existía porque se veían abocados a vivir en las sombras, en el terror. Y su condena fue el miedo para toda la vida y la forzada ocultación.

 «Gobernar a base de miedo, es muy eficaz. El miedo hace que no se reaccione. Qué no se siga adelante. El miedo es mucho más fuerte, desgraciadamente, que el altruismo, el amor o la bondad».

Jose Luis Sampedro.

Y así es, el miedo les paralizó. El miedo a la sociedad, a las leyes, a la familia… al rechazo. Muchos de ellos, acostumbrados a él, han seguido ocultos toda su vida. Y aquellos que se atrevieron a dar el paso y salir del armario llegan a la tercera edad y tienen que volver al rechazo social que sufren en las residencias, y volver a «armarizarse». ¿Están los ancianos heterosexuales de hoy preparados para vivir con transexuales?, ¿Puede un anciano transexual salir a cenar con su bata rosa, por poner un ejemplo, y no sentirse observado o rechazado?

A la falta de apoyo social también se sumaba la falta de información. Estos temas eran completos tabúes, pecaminosos o indignos.

            «Yo no he sabido que era transexual hasta hace poco. Sabía que no estaba a gusto con mi cuerpo, sabía que me pasaba algo, tenía las dudas de sí era homosexual, y evidentemente  iba rechazando, rechazando (…) y en mí soledad, desde hace muchísimos años, yo me vestía de mujer, estaba a gusto sintiéndome mujer. Pero, claro, era como una aberración, ¿no? Y me decía: “esto es algo que me pasa a mí en la cabeza, no sé que es”».

Maribel Torregrosa
Maribel Torregrosa

«El hacerse visible es lo más duro de todo. De repente, ante todo tú círculo, amistades, sociedad en general. El salir a la calle es un horror, una sensación de que todo el mundo te está mirando, que se están riendo de ti, que estás haciendo el ridículo. Son momentos, depende de tu fuerza mental, que puede durar más o menos tiempo, aunque siempre pasas por un momento doloroso, pero te obligas, porque o es eso o es no salir. Y no salir es no ser».  Maribel Torregrosa, 57 años.

La transexualidad hasta hoy solo ha tenido dos salidas para sobrevivir: la prostitución  y la farándula.  Nadie les contrataba. Consecuencia de ello es que no han cotizado, y tienen problemas económicos serios. Sobreviven con dificultades. Por no hablar de todos aquellos que pasaron por la cárcel por el simple hecho de ser transexuales y no tienen ningún tipo de indemnización por ello.

 «La invisibilidad puede afectar seriamente a la salud física y mental de las personas. En un contexto fundamentalmente heterosexual el miedo a la discriminación, al estigma o maltrato puede reforzar el sentimiento de aislamiento y que las personas transexuales retrasen lo más posible operaciones importantes o irse a una residencia».  Beatriz Gimeno.

Es una generación que se lleva bastante regular con psicólogos, psiquiatras, etcétera, ya que no son raros los casos en los que se les trataba de curar de su «enfermedad» causándoles más dolor aún.

Vulnerables, ya que muchos llegan a su vejez con una calidad mermada por diferentes vicisitudes que les ha traído la vida (operaciones clandestinas, automedicación, prostitución, mala alimentación…rechazo), piden  leyes integrales que los protejan. También educación en la diversidad de género y, fundamentalmente, respeto.

«Y este es tu cuento, Demián —siguió el gordo—. Cuando no te das cuenta de tu dependencia frente a la mirada de los otros, vives temblando frente al posible abandono de los demás que, como todos, aprendiste a temer. Y el precio para no temer es acatar, es ser lo que los demás, “que tanto nos quieren”, nos presionan a ser, nos presionan a hacer y nos presionan a pensar.
Si tienes “la suerte” del personaje de Papini y el mundo, en algún momento, te da la espalda, no tendrás más remedio que darte cuenta de lo estéril de tu lucha.
Pero si no sucede así, si tienes la “desdicha” de ser aceptado y halagado, entonces… estás abandonado a tu propia conciencia de libertad, estás forzado a decidir: acatamiento o soledad; estás atrapado entre ser lo que debes ser o no ser nada para nadie.
Y de allí en adelante… podrás ser, pero sólo, sólo y sólo para ti».

Jorge Bucay

Maribel Torregosa. Coach LGTB
Maribel Torregosa. Coach LGTB

Escrito por Nuria Carpeño García 

SEMANA DEL LIBRO: CADA DÍA UN RELATO CORTO

Relato 6 escrito por Carolina M. Carretero

Hola abuela, hoy he pensado en ti.

Ha ocurrido esta mañana. Iba en el metro camino al trabajo, no sé de dónde salió una polilla que revoloteaba por el vagón. ¿Te imaginas? La pobre pasaba merodeando de un pasajero a otro, rozando con sus alas las ventanillas que dan al negro túnel, chocando insistentemente con su nariz (si es que las polillas tienen algo parecido a una nariz) contra los fluorescentes eléctricos que la atraían como si estuviesen hechos de miel. Un chico ha empezado a dar manotazos al aire para espantarla, estaba él más asustado que la polilla, aunque no ha conseguido más que deshacerse de ella provisionalmente. Pobre polillita. Desorientada, perdida.

Y no es sólo la pregunta de cómo podía haber llegado hasta el túnel subterráneo del metro; sobre todo, es lo mucho que la polilla se parecía a cualquiera de los viajeros que allí estábamos. Zumbando de una parte a otra, yendo pero sin saber a dónde ir o, acaso, para qué ir. Más aún, sin saber si hay lugar alguno al que ir.

Al ver a la polilla he pensado en nosotros, quiero decir, en todos nosotros, he pensado en este permanentemente estar de paso en el que vivimos, hacia el trabajo, hacia la casa, hacia el centro de la ciudad si es día festivo, más aún para mi generación, que vivimos la maldición de sinvivir por no perder el trabajo precario con el que escasamente pagamos las facturas, o peor todavía, sinvivir precisamente porque uno ni tan siquiera encuentra ese trabajo precario. Caminar de un lado a otro, para no llegar a ninguna parte.

Así es la ciudad, con sus cines y teatros, sus plazas, parques y avenidas, sus centros cívicos y sus salas de conciertos, con todo lo que quieras, pero siempre en compañía de gente, un centenar, un millar de personas, que es tanto como estar en compañía de exactamente nadie.

Quizás es así como todos vivimos el mundo. Como una polilla en el metro. Como un pez, desmemoriado de mar, nadando en la minúscula pecera. Como un pájaro que se posa, en lo alto de un tejado, sobre una antena de televisión.

Sé que no tiene importancia. Una polilla, un vagón de metro.

Es sólo, abuela, que hoy me he acordado de ti.

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Carolina (M.) Carretero

 


 

 

Relato 5, escrito por Jordi Medina

PACO

Paco sentía que ése iba a ser un gran día.

Últimamente no había pasado una buena temporada. Poco parecía quedar de aquel hombre enérgico de su juventud, el que consiguió convertir la carnicería de sus padres en un pequeño imperio en la zona. Ése Paco seguramente habría seguido al pié del cañón hasta el último día sin que nada se lo pudiera impedir.

Él sabía que todo empezó a ir mal cuando Concha se fue. Con todas las horas que pasaba en el trabajo ella era el principal sustento de la casa. Pero Concha se hartó de vivir para los demás… y se fue. Siete años hace ya. Por su hija sabe que en un viaje a Benidorm con las amigas (las brujas de sus amigas, pensaba Paco) conoció a un señor de Extremadura y que se fue a vivir a un cortijo en Badajoz. Con lo urbanita que era y ahora viviendo entre cerdos, se consolaba con media sonrisa.

Su rutina se torció definitivamente cuando fue a hacerse una revisión. Los matasanos jodiendo la vida a la gente desde tiempos inmemoriales. Su próstata había hiperplasiado le dijeron. Vaya palabros! Él se sentía estupendamente, pero en cuanto le empezaron a toquetear, a hacer pruebas y tratamientos notó que se iba haciendo pequeño pequeño y su empuje se fue yendo…

Y ahora hace casi dos años que se jubiló. Lo jubilaron mejor dicho. Su hija le obligó a dejar el trabajo, su vida, y en su lugar puso a un crío que casi no sabe ni abrocharse los zapatos. Durante tres meses le intentó enseñar lo que pudo, pero hoy en día en las universidades les enseñan tan solo palabritas en inglés pero nada de como funcionan las cosas en realidad. Aunque le iban contando que todo iba bien, no había día en que no pensara en ello.

Y así es como toda su vida cambió. A sus setenta años. No obstante, hoy, de camino a ver a su hija sabía que hoy nada de eso importaba, volvía a sentir dentro suyo esa fortaleza de cuando tenía treinta que le permitía mover montañas. Cruzó las puertas del hospital cual corredor de maratón llegando a la meta. Sí, se sentía estupendamente. Subió los tres pisos por las escaleras, acelerando el latido de su cansado corazón. Y al cruzar la puerta de la habitación allí estaban.

– Hola papá – lo saludó su exhausta hija sonriendo. – Todo ha ido bien. Quieres conocer a Esther? –

Y allí estaba. Dormida en una pequeña cama al lado de su madre, la cosa más pequeña y bonita que había visto jamás.

Y en ese preciso instante supo que lo que le quedaba de vida lo iba a vivir feliz y con una sonrisa. Por ella.

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Jordi Medina

CONTACTO en:

jordi.medina@irbbarcelona.org

Jordi Medina (Arenys de Munt, Barcelona, 1989).

Biotecnólogo y escritor en el tiempo libre.


 

Relato 4, escrito por Luis Franco Garrido.

LA MÁQUINA

El día que la abuela dejó su agnosticismo y se decidió a inventar una máquina para encontrar al abuelo, ninguno creímos que fuera a llegar a las puertas del cielo. La abuela había sido una química excelente en su juventud, alumna del gran Ramón y Cajal, no terminó de encontrar su sitio entre el gremio de doctores e investigadores que la miraban sólo con recelo y envidia debido a su gran talento, por lo que finalmente la vida más tranquila con las urgencias y las dudas de los vecinos en la farmacia le pareció la mejor opción.  Allí conoció al abuelo, y allí, por así decirlo, lo vio marchar. Sin tristeza, con tranquilidad, pero con una dosis insoportable de pena.

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La abuela siempre decía que si Dios existía, éste debía estar en la tabla periódica de los elementos, pero no en cualquier sitio, sino dentro del bloque de los metaloides, próximo al boro; lo primero porque los semimetales podían ser muy brillantes o completamente opacos y, lo segundo, porque el boro era imposible de encontrar de manera libre o natural. Y claro, la idea de Dios a veces brilla, decía ella, con rabia, pero otras parece olvidarse de dar la luz al entrar y mea a oscuras sobre cualquier cosa. Libre, en fin, para la abuela, Dios no lo era del todo, pues tenía que ajustar cuentas, si no con el resto, al menos sí con ella respecto al destino del abuelo. El hecho de que el Boro y Él no estuvieran a la mano en la naturaleza sólo ratificaba su hipótesis.

Los tubos de cobre terminaban en unas largas pipetas donde caían las gotas condensadas, que posteriormente, y ya sobre una pequeña mesa de muestras, la abuela observaba siempre atenta y vigilante con su cuaderno de notas. Al seguir la línea de aquellos artilugios  en sentido contrario, desde la mesa de la abuela hasta los tubos de cobre, se podía comprobar que el final de los mismos salía por el hueco de la chimenea y se extendía hacía el cielo unos cuantos metros más arriba. De forma que el ingrávido éter podía precipitarse por el hueco del mismo hasta llegar por una combinación de alcalinos, metales y gases nobles a cristalizar en aquellas muestras infinitamente pequeñas donde la abuela, a la luz del microscopio podía escudriñar pequeñas parcelas del cielo. Y así, metódicamente, se propuso ir revisando con concienzudo empirismo cada una de las partes manométricas del mundo divino hasta dar con el abuelo.

Luis Franco Garrido para envejecerCreciendo

CONTACTO en:

I_francog@hotmail.com

Abril 2015


 

Relato 3, escrito por Sergi Martínez Martínez.

QUIERO SEGUIR RECORDANDO

  • Hola abuelo, ¿qué haces?
  • Hola Lucía, pues aquí haciendo deberes
  • ¿Deberes? Pero si tú no vas al colegio ya, ¿no?
  • ¡Uy!, ¡el colegio! Yo no fui ni al colegio cariño. Bueno, en aquellos tiempos no era como ahora. A nosotros nos gustaba mucho ir al colegio pero no siempre se podía.
  • ¿Y entonces?
  • ¿Por qué no se podía?- intentaba el abuelo comprender la pregunta de Lucía.
  • No, no, abuelo, ¿por qué tienes que hacer ahora deberes?
  • Tú madre, que parece ya la mía, me ha puesto estos deberes.
  • ¿Mamá es tu profesora?
  • Mamá es una pesada, pero no se lo digas. Cree que haciendo todo esto voy a recuperar mi memoria.
  • ¿Qué es la memoria abuelo? ¿Cómo la has perdido?
  • La memoria es lo que hace que nos acordemos de las cosas y a mi últimamente me está fallando un poco.
  • ¿Se te ha estropeado la memoria?
  • Digamos que un poco.
  • ¿Y se puede arreglar o curar tu memoria? ¿Puedo yo arreglártela o curarte?
  • Tú me ayudas a recordar cada día que eres la nieta más bonita que tengo.
  • ¿Eso que es abuelo?
  • ¿El qué?
  • Estas fichas con fotografías
  • Es otro jueguecito de tu madre, hay que girarlas todas y luego darles la vuelta de dos en dos. El que le dé la vuelta a dos imágenes iguales gana un punto.
  • Ese juego lo tengo yo parecido en la tablet, es muy fácil. ¿Jugamos?
  • Vale, pero con 4 parejas sólo que no quiero perder
  • ¿Sólo 4, abuelo?
  • Venga, coge las que tú quieras Lucía, pero me tendrás que ayudar, ¿eh?
  • Claro que sí abuelo, yo te voy a curar.
  • ¿Sabes una cosa Lucía? A partir de hoy, voy a demostrarle a “la profesora”  que me voy a esforzar al máximo en todos los deberes que me ponga. Y ¿sabes por qué?
  • Te estoy ganando abuelo… ¿Por qué?
  • Porque quiero seguir recordando cada día que eres la nieta más bonita que tengo.1909098Martínez para envejecerCreciendo

Abril 2015

CONTACTO en:

El baúl de mi abuelo: www.elbauldemiabuelo.com


 

Relato 2,  escrito por José Esteban Pavo.

ALAS EN LOS PIES

Haddock no es su nombre pero así recuerdo a aquel capitán intrépido de 73 años.

Jubilado de su trabajo pero no del amor a la mar, me lo encontré un día en el camino a Santiago, lejos de su Nueva Zelanda natal a 700 km de Santiago.

Calza pies hinchados y su rastro es fácil de seguir, ya que tiñe de rojo cada paso que da por el albergue de Portugalete.

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Al verle tendido en el suelo, me pregunto que lleva a una persona mayor a soportar tanto dolor. Era nuevo en el camino y no entendía aun los secretos del mismo, los secretos de la vida.

– ¿por qué no abandona y se cuida? Va usted a acabar cojo ¿qué le mueve a seguir sufriendo? Le pregunte.

– Sufrir es parte de la vida hijo. El dolor no es más que otro compañero del camino, y me recuerda a diario lo mucho que me gusta seguir andando. No es la meta mi destino, es la forma de andar mi propio camino la que me da a diario, el aliento que me hace sentir vivo.

En Compostela me lo volví a cruzar, fundidos en un abrazo al final del camino, entendí la fuerza que nos une a cumplir nuestros destinos.

 

CONTACTO en:

erunem@gmail.com

 


 

Relato escrito por Alejandro Rubio Sánchez.

AMOR ETERNO

Hay quien dice –hoy en día la mayoría de la gente- que el amor no puede ser eterno, que tiene fecha de caducidad (suelen darle dos años). Y yo me pregunto: entonces, tú y yo, ¿qué hacemos aquí? Tú, a tus 93 años, sentada en esa silla sin poder moverte, sin poder hablar, sin poder comer sola, pero con capacidad para sonreírme cada vez que te limpio la baba que ya no puedes contener, cada vez que te doy de comer, cada vez que te lavo o cuando te saco de paseo al parque. A mí Dios ha querido mantenerme fuerte, lo fuerte que se puede ser a los 92 años, para que pueda cuidar de ti. Llevas cuatro años en esa silla, tanto tiempo, Matilde mía, que parece que ya forma parte de ti. Aquella trombosis acabó con tu juventud, con tu lozanía, con tu fortaleza, pero no con tus ganas de vivir. Y yo sigo queriéndote, y sigo enamorado como cuando teníamos 17 años. No sé si puedes entenderme cuando te hablo, pero me escuchas y sonríes, y te encanta que te cante canciones de nuestra juventud, y que te bese, y que te acaricie.

abuelos'

¡Vaya susto me diste anoche! Cuando te daba de cenar, te atragantaste con ese puré que tanto te gusta y que antes me hacías tú a mí con tanto cariño, y por un momento pensé que te me ibas. Te di golpes en la espalda, te zarandeé, hice todo lo que pasó por mi cabeza, pero tú no reaccionabas. Desesperado, salí a la escalera dando voces. Por suerte, Gertrudis, la vecina de abajo, tendía en ese momento la ropa y me oyó. Rápidamente subió, y cuando entramos en casa, milagrosamente todo había pasado. Me abracé a ti y lloré como un niño, olvidándome de Gertrudis que permaneció allí de pie, sin hablar, contemplando la escena. Luego se despidió: “Bueno don Segis, yo me voy que tengo la cena a medio hacer”. Pero yo no era capaz de separarme de ti. Así permanecí un rato, hasta que de pronto me acordé de la vecina. Bajé a darle las gracias, y rápidamente subí para estar contigo. Estuve toda la noche sentado a tu lado, casi sin dormir.

Y luego dicen, Matilde querida, que el amor no existe.

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